martes, 17 de junio de 2008

Delirios ante el Sol.


-¿Crees que ha llegado tu hora?

-¿Por qué iba a creer eso?

-No sé, estás al borde de un precipicio.

-Solo estoy dejando que vuelen los pensamientos.

-Así no vas a conseguir olvidar nada.

-Bueno, entonces intentaré volar yo...

¿Quieres volar conmigo?

Delirio esquizofrénico.


-Él sifnificaba mucho para ella..

-Venga ya, era una psicópata, era esquizofrénica.

-Él lo sabía, ella se lo demostraba en cada momento. Se amaban.

-Deja de decir tonterías.

-Sus sentimientos huelen hasta aquí.

-Aquí a lo único a lo que huele es a putrefacto.

-¿No te das cuenta? Él era su vida, ansiaban compartir sus suspiros...

-A ver si la loca vas a ser tú. Solo era una maldita zorra con los cables cruzados y un arma en la mano.

-Solo quería estar junto a él, y tu se lo has impedido. ¿Por qué hablas de ella en pasado?

-Hice lo que tenía que hacer. Porque a esa puta no le queda mucho para que la...¡PUM!

-Maldito cerdo. Por fín podré estar junto a ti... ¡PUM!

viernes, 1 de febrero de 2008

Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito! .
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Como no haber amado sus grandes ojos fijos!.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido,
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo. . Eso es todo.
A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. .
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise!
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro.
Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta, la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa y
estos sean los ultimos versos que yo escribo.